Rutas artísticas

Saldaña

Enamórate de Saldaña. Conoce esta villa ancestral habitada desde la Edad del Bronce, plaza fuerte visigoda que llegó a tener moneda propia y fue gran condado en la Edad Media, hoy declarada Conjunto Histórico Artístico. Un  paseo por la Plaza Mayor nos llevará hasta la agradable, acogedora y porticada Plaza Vieja llena de encanto, una de las mejores conservadas de España y que instala su mercado medieval desde hace 500 años. Casas tradicionales con su original entramado de madera, el Palacio del Marqués de la Valdavia o el Museo Monográfico de la Villa Romana de la Olmeda, marcarán un recorrido íntimo y personal, dulce y soñador que terminará en el singular Puente Viejo de veintidós ojos sobre el Carrión con un irresistible atardecer.

 

 

SU CASTILLO

Restos ruinosos de la antigua fortaleza medieval, centro del poder de los Condes de Saldaña, los poderosos Banu Gomez del siglo X, que independientes de Castilla y de León, intercambiaban embajadas con el mismísimo Califa de Córdoba. De ello procede el dicho de que "antes hubo condes en Saldaña que reyes en España".

La fortaleza se remonta según algunos autores a época visigoda (quizás desde el reinado de Leovigildo), cuando Saldaña formaba parte de un conjunto de emplazamientos ubicados en el norte peninsular y cuya finalidad era hacer frente a las periódicas incursiones saqueadoras de los pueblos de la Cornisa Cantábrica.

El descubrimiento entre los muros de un sillar de piedra con una supuesta inscripción árabe (en el que algunos investigadores leen Elhafalyad Laba como términos alusivos al arquitecto de la construcción y el vocablo Hamamat, baños; hoy depositado en el Museo de San Pedro de Saldaña) y el hecho de que las crónicas de Alfonso III, al describir la campaña de Alfonso I del año 777, citen el saqueo de Saldaña, han llevado a otros investigadores a ubicar una fortaleza en esta villa, dado su carácter fronterizo entre musulmanes y cristianos, que con el avance de la reconquista pasaría a ser ocupada definitivamente por estos últimos.

Estas hipótesis son de difícil refrendo para fundamentar el origen del castillo medieval, mientras lo cierto es que documentalmente tenemos indicios de su existencia desde mediados del siglo X y de su posible destrucción en el 995, como fruto de la campaña organizada por el musulmán Almanzor contra el monarca leonés Vermudo II y por ende contra las fortalezas de los Condes de Saldaña, los Banu Gómez,  en esta localidad y la de San Román de Entrepeñas. En este período formaría parte de un conjunto de edificaciones defensivas (junto a las de Guardo, San Román, Cervera), levantadas a partir del fenómeno repoblador y como salvaguarda de la vía que comunicaba Saldaña con La Liébana.

Estos datos vienen a reafirmar la datación al menos altomedieval de la fortaleza. Sin embargo la cuestión es saber si las actuales ruinas del castillo corresponden a aquel edificio mencionado en los documentos, si son los restos de otro levantado sobre las ruinas de uno anterior, o quizás que correspondan a una fortaleza más moderna y los restos del castillo altomedieval haya que buscarlos en un lugar distinto, tal vez en el cercano castro de la Morterona.

 

Con el fin de responder a estas cuestiones, en 1987 se tomaron varias muestras de las vigas de madera del paramento oriental y fueron datadas por el sistema del C-14. La muestra, una vez calibrada, dio unos límites cronológicos situados entre los años 1000-1050, planteando la posibilidad de que las actuales ruinas correspondan a la fortificación edificada ex novo en las primeras décadas del siglo XI tras ser destruida la  anterior en la campaña de Almanzor del 995.

Las fechas vienen a coincidir también con las obtenidas por los escasosmateriales arqueológicos recogidos en las inmediaciones del castillo y que apuntan a una ocupación del edificio entre los siglos XI al XV, destacando el papel jugado nuevamente por esta fortaleza durante los siglos XII y XIII dada su ubicación cercana a las fronteras entre el Reino de León y el de Castilla y los continuos enfrentamientos por estos territorios fronterizos entre ambos reinos.

A partir de esas fechas, la pérdida de su valor estratégico determinará su creciente deterioro, aunque están documentadas ciertas reparaciones a mediados del XVI, principios del XVII y durante el siglo XVIII. Sin embargo, desde esta última centuria parece encontrarse en pleno proceso de ruina como puede apreciarse en los grabados y documentos de la época, llegando a decretarse su demolición ya en el siglo XX, siendo subastado y aprovechado como cantera por el comprador.

De cualquier forma ya desde mucho antes sus restos habían sufrido un proceso de saqueo que afectó principalmente a la sillería de los muros. De ahí que el alzado conservado sea principalmente de núcleos de cal y canto, quedando los revestimientos de sillería exteriores reducidos al arranque de los paramentos.

 

 

PLAZA VIEJA

Antigua plaza mayor de la Villa medieval, remonta sus orígenes a los siglos X-XI, época de esplendor del Condado de Saldaña, aunque el conjunto actual es en gran parte obra del XVI al XVIII.

Tiene planta con tendencia rectangular, pavimentada con cantos rodados, y entradas en las cuatro esquinas. Las construcciones que la forman  son generalmente de dos alturas y, excepto en un caso, de modestas dimensiones, asentadas sobre parcelas rectangulares y estrechas, empleándose con profusión los entramados de madera.

El piso bajo se construye sobre un zócalo de mampostería de cantos rodados, sobre el que se levantan las hiladas de ladrillo macizo dispuestas a soga y a tizón y unidas por argamasa de cal y arena. Sobre esta planta se levanta el segundo piso con una estructura más ligera de postes rematados con zapatas, unidos por carreras horizontales y tornapuntas diagonales. Estas tramas de pino y roble a veces se complican con la sucesión intermedia de postes más pequeños y maderos tableados horizontales a poco más de un metro de altura sobre la carrera. El relleno es en su mayoría de ladrillo, colocado sobre todo a soga y a tizón, con escasas hiladas dispuestas en espina de pez. Es frecuente también encontrar edificios donde estos complicados entramados arrancan desde el suelo, apoyando los postes sobre basamentos de piedra.

El elemento más característico del conjunto es el soportal, pavimentado con piedra y formado por pies derechos de madera (de sección circular o cuadrada) o por columnas y pilares de piedra que sustentan zapatas de madera (en su mayoría con formas de tronco de pirámide invertida) o sencillos capiteles de piedra (con volutas de orden jónico o diversas molduras de tipo dórico, a veces decorados con pequeños escudos de armas). Estos “poyos” se alzan sobre basas de piedra de formas muy variadas (simples cubos, basas con diversas molduras de tipo jónico y corintio, trapecios truncados…), hechas generalmente en caliza blanca.

La fachada principal se orientada hacia el interior de la plaza y tiene vanos bastante amplios y dispuestos regularmente. En la planta baja, la puerta rectangular suele estar centrada y flanqueada por dos amplias ventanas; en el piso superior se disponen dos o tres ventanas también rectangulares y a veces se dispone un balcón volado decorado con labores de forja. Todos estos huecos se enmarcan con madera y a veces presentan dinteles de ladrillo dispuestos a sardinel. El conjunto queda rematado con una cornisa de amplio alero, con canecillos de madera tallados, que sustentan los tejados a dos aguas donde sobresale una gran variedad de chimeneas de ladrillo.

La parte posterior de la vivienda se resuelve de varias formas, presentando pequeños patios o corrales con acceso desde esta trasera, o en algún caso con modestos voladizos.

Al contrario de como hoy lo observamos, todo el conjunto podía ir enfoscado, dejando a la vista las cabezas de la viguería. Las viviendas se adosan unas a otras mediante medianerías, también con entramados, hasta configurar la plaza y las entradas en sus esquinas.

 

 

IGLESIA DE SAN MIGUEL

Construcción en su mayor parte de ladrillo. Se levanta a partir de una planta de tres naves, separadas por pilares cilíndricos, que descansan sobre podios, cuya parte superior está delimitada por una moldura decorada con bolas y sogueado, motivo que se repite en el arranque de los arcos que separan las naves y en las ménsulas de las que parten las nervaduras de las cubiertas. Los dos primeros tramos de la iglesia se cubren con bóvedas de crucería estrellada, con terceletes, ligaduras, claves decoradas con motivos geométricos, alegóricos o heráldicos, y yeserías del XVII. El resto de las naves se cubre con bóvedas de crucería con yeserías planas.

Tiene coro alto a los pies, apoyado en dos columnas, que alberga un órgano barroco del siglo XVIII, y en su testero plano se adosa una torre cuadrada de tres cuerpos construida en piedra y ladrillo.

La portada, construida en ladrillo, es obra del XIX, presentando una amplia entrada con arco latericio de medio punto sobre la que se abren tres ventanales, toda ella rematada en un amplio frontón triangular con óculo central.

 

 

 

 



 

 

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