Rutas artísticas

Iglesia de Santa Eufemia de Cozuelos

Nuestro siguiente punto, en Olmos de Ojeda, será la Granja e Iglesia de Santa Eufemia de Cozuelos, otra de las joyas del románico de esta zona. Su origen es pre-románico del siglo X, así nos lo dicen sus vestigios mozárabes. También fue monasterio benedictino. Cuenta con varios edificios hoy convertidos en Hotel-Hospedería y merece la pena alojarse allí pues todo el conjunto es majestuoso por su enclave natural, lleno de bosques donde pasear.

La iglesia románica de Santa Eufemia de Cozollos ( S.XII ), monumento histórico - artístico nacional desde 1931, es uno de los enclaves más importante de la ruta del Románico español.

Único vestigio de lo que fuera Real Monasterio de Freiras Comendadoras de Santiago, está situado al norte de la provincia de Palencia, en el término de Olmos de Ojeda, en la carretera C - 627 Burgos-Potes, en un bello paraje en la vega del río Burejo. Pertenece a

la “Granja Santa Eufemia”,propiedad particular desde el siglo XIX por permuta de las Freiras Comendadoras, que dieron el Monasterio y las tierras de labor que le rodean a cambio de fincas en Toledo, donde se hallan desde que marcharon en los comienzos del S.XVI (año de 1502).

 

DESCRIPCIÓN DEL TEMPLO

La iglesia románica de Santa Eufemia de Cozollos es uno  de los   monumentos más significativos del románico palentino . Es un edificio  de equilibradas proporciones, con cabecera de  tres ábsides semicirculares, crucero muy desarrollado, linterna sobre el mismo, una sola nave y rematando el    hastial de poniente la espadaña de tres vanos que alberga las campanas y dota de majestad al monumento. 

En el muro meridional se encuentra  la puerta  por la que se accedía al claustro. De  arco ligeramente apuntado con decoración de arco de sierra, muy típico del Cister, y un impresionante calado en piedra de increíble belleza y perfección, se apoya en cuatro columnas con fuste liso, base de collarino y  capiteles vegetales, a excepción del iconográfico de las arpías. El tema de las arpías es un motivo muy difundido entre los escultores románicos .

También en este mismo muro a la altura del crucero se abre una puerta de arco apuntado con escueta decoración. Por encima  de la misma destaca una preciosa ventana puramente románica. En la cornisa que discurre sobre ella se ven las huellas de un desaparecido “campanile”.

En el interior encontramos un juego muy variado de cubiertas. Podemos ver desde las bóvedas de horno del presbiterio y sus dos capillitas, que conforman el ábside trilobulado   a las bóvedas cistercienses de la nave única. En el ábside central podemos ver el altar formado por una gran  piedra plana soportada por  capiteles, restos del desaparecido claustro. 

Una banca de piedra recorre todo el muro curvo del mismo. En el centro del mismo hay un Crucifijo de madera policromada presidiendo el presbiterio. Las tallas del S.XIII de San Sebastián y Santa Marina flanquean el altar. En la capillita Norte sobre un ara de piedra soportado por capiteles también del claustro desaparecido, se encuentra una talla que representa  a Santa Eufemia, virgen y mártir, hija de un médico  de Calcedonia y patrona del templo. Es  de madera policromada, y ha sustituido a la talla del S.XIII desaparecida en el incendio del año 1981. Su fiesta se celebra  el día 16 de Septiembre

Hay que mencionar los pasos que van de la nave central a los brazos del crucero.

En uno de ellos aparece una piedra labrada con una escena de caza. No se sabe muy bien cual era su función. Hay una teoría que les supone pasos iniciáticos, dentro de la necesidades de la orden de las Comendadoras de Santiago.

Llama la atención por su belleza y perfección  la cúpula, que se convierte de una base cuadrada en un octógono, y éste, mediante trompas en un polígono de dieciséis lados sobre el que descansa la bóveda de media naranja. 

Las trompas  están decoradas con los cuatro símbolos de los Evangelistas: el águila ( S.Juan ), el buey ( S.Lucas ), el león ( S. Marcos), y el ángel (S.Mateo). 

Existen en el crucero cuatro pequeñas ventanas por las que apenas entra la luz Los arcos que sostienen la linterna son doblados y nacen de una pilastra y media columna. Los brazos del crucero están coronados por bóvedas de medio cañón, bajo las cuales se encuentran dos sepulcros de piedra.

Uno, de gran sobriedad y belleza es de la Infanta Doña Sancha Alfonso, con y flores de lys  y leones esculpidos en la piedra y   coronado por la espada con venera símbolo de  dignidad  dentro de  la Orden y el otro frente a éste corresponde a un caballero cruzado. Hay otros dos enterramientos en el suelo, uno de ellos posiblemente de algún miembro de la Casa de Aguilar. 

Asimismo los capiteles son de gran riqueza ornamental. Los más primitivos ,en el ábside son de la escuela de Frómista, con figura humana y animal. 

El resto del crucero, perteneciente al estilo marcado por la corriente cisterciense, son de motivos vegetales y de hechura más perfecta,como lo son asimismo los capiteles de las columnas de la nave principal.

Una imposta decorada con hoja de roble y tacos y billetes recorre interiormente los tres ábsides.

En los pies de la iglesia, en el muro occidental o de poniente  destaca una ventana estilo Cister que deja pasar una gran cantidad de luz al interior de la nave. Bajo ella se abre una puerta de pequeñas dimensiones y de arco ligeramente apuntado, por la que actualmente entran los fieles.

Al exterior vemos  los tres ábsides que conforman la cabecera de la iglesia, orientada al Este, o  sea  en  dirección a los Santos Lugares, como era preceptivo en la construcción de los templos cristianos.

El ábside central es de mayores proporciones que los laterales. Tiene dos contrafuertes simétricos con respecto a la ventana central. Las tres ventanas están decoradas con columnas y arquivoltas de baquetones , bolas y billetes, que conectan con una imposta que abraza el ábside central la cornisa del mismo es de canecillos sin labra. Es de notar sin embargo, la figura de un contorsionista en un canecillo del alero del crucero. 

Los ábsides laterales, de menores proporciones llevan también contrafuertes y ventanas abocinadas sin mas adorno, si bien es de destacar la curiosa forma  de la piedra colocada en la parte superior de cada una de ellas.

Trabajaron en este Monasterio el taller de la Escuela de Frómista en un primer momento, y después el    maestro   de   las Huelgas  Reales  de  Burgos ,Maese Nicolao , así como el maestro de la escuela de San Andrés de Arroyo. Es indudable la categoría de la fábrica y la escultura que lleva aparejada para darnos cuenta que estamos ante un monumento románico de primer orden.

A través de una puerta de arco apuntado, desde uno de los brazos del crucero,  accedemos a una sala adosada al muro Norte de la iglesia en donde se muestra una colección de restos del desaparecido claustro.

Hay restos prerrománicos, S.X del asentamiento anterior al monasterio actual.

Entre los propiamente románicos destaca por su importancia el capitel de esquina del claustro con dos caras labradas; en una de ellas vemos la muerte de un personaje principal llorado por las plañideras y flanqueado por los condes obispos mientras desde lo alto la mano de Dios se lleva el alma del difunto. 

Y en la otra aparece un sepulcro vacío, las tres Marías con sus copas de bálsamo y el ángel del Señor que las indica que al que buscan ha resucitado.

 

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